Necesidades

Casi un mes me demoré en actualizar mi blog. Me pasaron muchas cosas que no viene al caso contar, pero necesitaba ordenar mi vida antes de tener la inspiración y valentía para poder escribir aquí nuevamente.
Tengo muchas ideas interesantes de posts, pero en este escrito puntual no voy a tocar ningún tema en especial. Simplemente no me da la gana.
¿Por dónde empezar? Lo más lógico que sea por el comienzo. Hace poco menos de un mes estuve a punto de perder lo que más adoro en mi vida. Y por una tontera mía, por una pendejada que me impedía crecer como persona. ¿Por qué tenemos que valorar realmente lo que queremos cuando estamos a punto de perderlo? No lo sé, pero sí sé que las vi difíciles. Gracias a dios, los espíritus, arcángeles, buda, johvá, maradona (o cualquier ser supremo que crean) pude mantener a mi novia conmigo. Y ahora estamos mejor que nunca... un segundo aire como dirán algunos.
Y el blog... en este espacio uno puede ser lo que es o lo que quiere ser. Total, somos sólo palabras que pueden ser manipuladas como mejor nos parezca. En un comienzo me las quise dar de algo superior a lo que soy, luego mi ser salió a flote y, por ejemplo, en el post Escéptico, me di cuenta que mis puntos de vista pueden ser repudiados por mucha gente. Eso me gustó.
Y fue en esos momentos, al leer mis palabras y ver que mi verdadero ser aflotaba desde lo profundo de mi inconsciente, que me di cuenta de la triste realidad: no tengo idea quien soy. Un mar de contradicciones y matices. Por ejemplo, mi niñez está prácticamente borrada de mi memoria... les puedo confidenciar que cuando era chico mis padres se separaron. Nunca supe bien el motivo y hasta hoy me es incómodo preguntar. Lo que sí sospecho es que tiene relación con mis escases de recuerdos de aquella época.
No sé... quiero desahogarme y me siento mucho más aliviado en escribir estas líneas. Les sigo dando la lata, y si no quieren seguir leyendo a este enrollado, los libero sin culpa de estas grises líneas.
Y hoy es el famoso Halloween. El año pasado tiraron huevos a mi casa porque les dije a los niños que no siguieran esa rídicula tradición gringa y, además, que no pensaba darles dulces. Algo me dice que mañana en la mañana volveré a limpiar los huevos secos en la puerta de mi residencia. Porque me niego rotundamente a ser parte de este juego comercial. Es increíble como las grandes empresas juegan con los niños en crearles necesidades falsas y, los pobres padres, tienen que seguir el juego por el miedo de crear un trauma irreparable a sus adorados retoños.
Tengo un post que mañana voy a subir... por ahora me bastaba con desvariar un rato y, sencillamente, escribir lo primero que se me viniera a la mente. Dicen que escribir libera el alma, lástima que yo no tenga una.